El eco de las ideas.

También es hablar de salud mental.

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Tener una buena salud es uno de los factores más importantes para nuestra existencia, porque si no estamos sanos al vivir no se desarrolla de la mejor manera, ¿Qué es lo que sucede al no cuidarnos? Recaemos, sentimos decadencia en nuestra vida, sintiendo que hay algo que no está bien. A veces somos tan necios que olvidamos que primero está el bienestar ante cualquier compromiso, tarea o incluso convivencia; conocer de nuestra salud nos hará ver que no solo es el ver por nuestro cuerpo o enfermedad que lleguemos a presentar, también tenemos que sentir plenitud al conocer cómo estoy cuidando mi salud mental.
 
En constantes ocasiones llegamos a escuchar: tu salud debe ser nuestra prioridad, debemos enfocarnos en nuestro bienestar y en cada pequeño ruido que tengamos acerca a cómo nos sentimos, pero ¿Por qué cuando nos hablan de salud olvidamos el bienestar mental? pocas veces se menciona que la salud también engloba lo que sentimos, pensamos y percibimos; porque no se nos ha inculcado que nuestro mundo personal también tiene o vive factores negativos que afectan de manera inconsciente a lo que llamamos bienestar mental.
 
Francisco Martínez León, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM; menciona que escasamente en México se procura la salud mental, esto sucede por la cultura social que se mantiene, donde acudir con un psicólogo se clasifica como loquera. También menciona que se va al doctor cuando te duele una muela, vas a cientos de especialistas en la parte médica, pero cuando te duelen las emociones no acudes con nadie. Se lo cuentas a amigos o a tu pareja, pero realmente no se atiende la parte de la salud mental.
 
Así como la salud física, la mental también se ve reflejada en nuestro entorno, porque cuando no nos sentimos de la mejor manera posible, mostramos actitudes que enmarcan nuestros pensamientos, muestra de manera determinada como nuestro estrés puede desenfocarnos de lo que surge alrededor, en cuanto a la relación que tenemos con las personas y la toma de decisiones; fácilmente podremos identificar que tenemos una tormenta mental al identificar ¿Qué está sucediendo con lo que estoy sintiendo o pensando? ¿Cómo me afecta?
 
Es por esto que tiene un peso el hablar de salud englobando todos los factores, porque la mente también juega en nuestra existencia; hay que hablar de salud mental y priorizar el cuidado de nuestros pensamientos y emociones, no siempre será un: “ya luego se me pasa”, cuando entendamos que, si algo nos hace ruido y se empieza a intensificar, es signo de alerta, es en ese momento en donde veremos por nosotros mismos.

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El Día del Huracán

También es hablar de salud mental.

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Amigo Piedra

En medio del caos político y la desilusión generalizada, surge una pregunta inevitable: ¿cómo podemos cambiar el rumbo de nuestro país? La respuesta puede encontrarse mirando hacia adentro, hacia cada individuo que conforma esta sociedad.

 

Es tentador culpar exclusivamente al gobierno por todos nuestros males, pero la verdad es que el cambio real comienza en el corazón y la mente de cada ciudadano. Porque, ¿de qué sirve tener al mejor presidente si nosotros, como sociedad, no estamos dispuestos a hacer nuestra parte?

 

En primer lugar, necesitamos un cambio de mentalidad. Debemos dejar atrás la apatía y el conformismo, y abrazar la responsabilidad individual y colectiva de construir un mejor país. Esto implica educarnos, informarnos y participar activamente en la vida política y social de nuestra comunidad.

 

La lucha contra la corrupción y la impunidad no es solo tarea del gobierno, sino de cada uno de nosotros. Debemos rechazar activamente cualquier forma de corrupción en nuestra vida diaria y exigir transparencia y rendición de cuentas en todas las instancias de poder.

 

Además, es fundamental fomentar los valores de la honestidad, la solidaridad y el respeto en nuestras interacciones cotidianas. Construir una sociedad más justa y equitativa no es tarea fácil, pero cada acto de bondad y compasión contribuye a tejer el tejido social más fuerte.

 

Por otro lado, el combate a la delincuencia y la mejora de la economía no pueden lograrse únicamente a través de políticas gubernamentales. Necesitamos un compromiso colectivo para crear oportunidades reales para todos, especialmente para aquellos que han sido marginados y olvidados.

 

Esto implica apoyar el emprendimiento local, promover la educación y la capacitación laboral, y trabajar juntos para construir comunidades más seguras y prósperas. Solo así podremos romper el ciclo de pobreza y violencia que ha aquejado a nuestro país durante demasiado tiempo.

 

El cambio en México no vendrá de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba. Depende de cada uno de nosotros asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos y trabajar juntos para construir el país que queremos para nosotros y para las futuras generaciones. El verdadero poder siempre ha estado en nuestras manos, solo tenemos que tener el coraje y la determinación para ejercerlo.

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