
En el amplio universo de historias ficticias, desde la literatura hasta el cine y la televisión, hay un fenómeno curioso pero constante: el amor y la fascinación por los villanos. Personajes como Joe Goldberg de «You», Raúl de «Control Z» y Loki de Marvel ejemplifican este fenómeno. Aunque moralmente cuestionables e incluso despreciables en sus acciones, estos villanos a menudo encuentran un lugar especial en el corazón de los espectadores.
Desde una perspectiva psicológica, esta atracción puede entenderse a través de conceptos como la “identificación proyectiva” término acuñado por la psicoanalista Melaine Klein, que sugiere que nos identificamos con los villanos porque nos permiten explorar aspectos de nuestra propia personalidad que podrían ser considerados inaceptables en la vida real. Al proyectar partes de nuestro inconsciente en estos personajes, podemos confrontar y procesar nuestras propias emociones y conflictos internos.
Asimismo, el término “exploración de la sombra” definido por el psicólogo Carl Gung, revela que los villanos encarnan y expresan libremente los aspectos de nuestra personalidad que preferiríamos mantener ocultos. Al identificarnos con ellos, estamos reconociendo y explorando nuestra propia sombra, lo que nos permite confrontar nuestros impulsos y deseos más oscuros de una manera segura y controlada.
En la narrativa, la complejidad psicológica es crucial en nuestra fascinación por los villanos. Pues los villanos bien desarrollados rara vez son simplemente malvados por el simple placer de serlo. En cambio, se nos muestra su humanidad, sus motivaciones y sus luchas internas. Joe Goldberg, (You) por ejemplo, aunque es un acosador y asesino en serie, está dotado de una profundidad psicológica que nos permite entender sus retorcidos razonamientos y sus traumas pasados. Esta complejidad nos obliga a cuestionar nuestras propias nociones de moralidad y empatizar, aunque de manera incómoda, con su humanidad corrompida.
Además, la seducción del carisma es innegable. Los villanos a menudo son retratados con un magnetismo irresistible, una combinación de ingenio, encanto y carisma que los hace inolvidables. Este carisma nos atrae hacia ellos, incluso cuando sabemos que sus acciones son moralmente cuestionables.
Por ello, lo que hace que el personaje de Raúl (Control Z) sea tan intrigante es su capacidad para oscilar entre la amabilidad y la crueldad, la sinceridad y la manipulación, manteniendo a los espectadores en vilo y haciéndoles cuestionar constantemente sus verdaderas intenciones. Personalmente, mi fascinación por este personaje viene de su motivación, llamar la atención de la chica que le gusta.
Loki, por otro lado, con su ingenio travieso y su carácter impredecible, además de su personalidad llena de capas y contradicciones lo hacen intrigante y llamativo a la vez, convirtiéndose en uno de los personajes más queridos del Universo Cinematográfico de Marvel.
Por último, la posibilidad de redención añade una capa adicional de fascinación. A menudo vemos destellos de humanidad en estos villanos, momentos de vulnerabilidad o arrepentimiento que nos hacen cuestionar si realmente son malvados.
En conclusión, creo que nuestra fascinación por los villanos refleja nuestra propia fascinación por lo oscuro, lo complejo y lo moralmente cuestionable dentro de nosotros mismos.
FUENTES:
-Identificación proyectiva (Melaine Klein). (2024). Psiquiatria.com
; Psiquiatria.com/glosario/identificacion-proyectiva
. https://psiquiatria.com/glosario/identificacion-proyectiva
-Marc. (2023, April 22). El lado oscuro de la psique: el arquetipo la sombra de Jung. Enric Corbera Institute. https://www.enriccorberainstitute.com/…/el-lado-oscuro…/