
En mi etapa de preparatoria (que fueron tres prepas) un impulso interno de querer pertenecer a un grupo social destacado te hacía hacer cosas que no eran comunes, uno de los primeros requisitos para ser alguien destacado (realmente no lo eras) y popular (muy subjetivo) era el consumir bebidas alcohólicas.
En Pachuca, año con año chicos y chicas de preparatorias y universidades se reúnen en lugares hechos para este tipo de convivencias con la bebida y la música top del momento, llegando a causar un revuelo para los jóvenes que se integran poco a poco a esta “tradición”, realmente no sé qué es peor ¿Qué nos conozcan por la cruzada o por ser una ciudad que lo único que sabe es beber alcohol? Al final todo se dirige al mismo punto.
Como lo mencioné, yo viví mi etapa de alcohol y fiestas, lo cual me trajo tres grandes males: el amor, la gastritis y la soledad, aún recuerdo aquella etapa donde teníamos más antros y bares que centro de salud en la ciudad, Don Diablo, Amor Mío, La Palapa, 11:11, 6:00 AM, La Libertad, Element, Prime y Velvet, la época de las cubas de un peso con alcohol de duda procedencia, pero que tenía a toda la juventud de la ciudad ahí gastando el dinero de una forma descarada y que desató ser conocidos a nivel nacional como el estado de la república con más nivel de alcoholismo.
El caso aquí es que no es malo salir y beber, lo realmente malo es cuestionarse el que tan mal debe estar en una ciudad que no hace nada por parte de sus dirigentes para dejar de tener la etiqueta por parte de todos de “Pachuca, la ciudad que lo único que hay para hacer es beber todo el día hasta que el cuerpo alcance”.
El impacto social que se ve es realmente preocupante de personas que solo piensan en beber y que rechazan a todo aquel que no lo haga, una fragmentación social realmente preocupante y más para los jóvenes que, por querer pertenecer a algo que realmente no es de estatus social, tienen más por perder que de ganar.
Aquí su servidor en su tiempo lo hizo y, como todo en la vida, crece y pude darme cuenta a tiempo de que no todo es Pachuca es beber, pero ahora se tienen que afrontar un gran reto, hacer ver a la población que hay más cosas que hacer en la ciudad, una misión difícil pero no imposible.