
Tras que Luis Donaldo Colosio hijo diera a conocer su postura sobre el candidato de su partido, Jorge Álvarez Máynez por parte de Movimiento Ciudadano, sugiriendo que declinara a favor de la candidata del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez, y que el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alito Moreno, pusiera en juego sus aspiraciones y carrera política con tal de que ambas fuerzas se unan como un mismo bloque opositor, solamente dieron a conocer su desesperación en esta contienda electoral.
De acuerdo con Carmen Morán Breña, periodista de El País, Gálvez se encuentra a 20 puntos de diferencia de su contrincante más fuerte, Claudia Sheinbaum, y Máynez ni se diga que tan lejos se ve de un primer lugar, haciendo evidente que a 18 días de la hora de la verdad que definirá el rumbo de México la oposición no encuentra la manera de aventajar al oficialismo, donde las figuras políticas entran en desesperación con tal de agarrar lo más posible de poder que puedan tener para continuar con sus agendas personales y revelando que en tiempos de crisis todos quieren ser amigos.
Ahora bien, si Moreno quiere renunciar a su puesto actual y al probable siguiente ¿Dónde quedan el resto de representantes de la coalición? ¿Dónde está Marco Cortes o Jesús Zambrano para unirse en esta causa “por el bien del país”? ¿O es que acaso solo el PRI ve por el territorio mexicano? Aquí a grandes rasgos se ve que la jugada de desesperación lanzo al ojo del huracán a la persona que más críticas y opiniones negativas ha acarreado en los últimos meses, una figura que quiere cargar con todo lo malo que PRI, PAN y PRD ha representado durante los últimos tiempos y que lamentablemente no les ha funcionado, porque podrá ser llamado esquirol, divisor de votos e, incluso, aliado de MORENA, pero Álvarez Máynez ha preferido hundir su barco con él antes que ver su figura pública relacionada con estas personas.
Y a todo esto, ¿Qué ha hecho Claudia con esta situación? Simplemente ver el circo que se está haciendo antes de su entrada triunfal a Palacio Nacional, puesto que en sus palabras: “del otro lado ya reconocieron su derrota”.