REALMENTE A NADIE LE IMPORTA

Opinión pública y prejuicios.

Facebook: Angel Nuñez 

Todos somos testigos, víctimas e incluso potenciadores de la opinión pública, nos encanta estar de acuerdo con la gente y que la mayoría piense como nosotros, puesto que nos hace sentir que pertenecemos a un colectivo, que tenemos un lugar y espacio en la sociedad, pero sobre todo nos hace sentir que lo que decimos es valioso. Pero ¿Qué tiene de malo que todos o la gran mayoría este de acuerdo? Genuinamente, nada. No obstante, eso no quita que existan diversos factores que podrían ocasionar que la opinión pública no sea solo una opinión, sino también una forma de generar rechazo, aislamiento y que tal vez se nos haya implantado.
 
Para comprender un poco esto, es importante retomar una que otra postura teórica. Una de ellas es el Espiral del silencio, propuesta por la investigadora Elisabeth Noelle-Neumann, en esta nos habla sobre cómo las personas tienen miedo de expresar las opiniones que podrían ser minoritarias, ocasionando dos cosas, la primera es un tipo de aislamiento-rechazo y la segunda es el fortalecimiento de la opinión dominante. La otra postura involucra a los medios de comunicación, donde podríamos mencionar conceptos como agenda-setting, el gatekeeping o cualquier sesgo inherente en la información que dan dichos medios. Ahora bien, ¿A qué quiero llegar con todo esto? Bueno, a lo largo de la existencia musical ha habido distintos géneros o artistas que han sufrido desde censura hasta el rechazo por no aportar algo valioso a la cultura. Según los medios de comunicación como la gente, tachan a cierto tipo de música de inferir en el comportamiento humano. En su momento fue el rock, luego el rap, pero actualmente podemos verlos con el fenómeno musical «corridos tumbados». El asunto aquí es que existe un tipo de relación (según las personas) en este género y el narcotráfico.
 
La realidad es que intentar encontrar una relación entre estos temas no es tan difícil, pero eso no significa que uno motive al otro. En un país que desde el 2006 cada día son asesinados en promedio 26 jóvenes entre 15 y 29 años (datos obtenidos de Expansión Política) es obvio que generaría controversia este género. La realidad de México es muy cruda respecto al narcotráfico, ocasionando polémica porque en un país con miles de muertes violentas y desapariciones a la orden del día, uno se preguntaría sobre por qué seguimos permitiendo que esta música suene cuando enaltece la postura del narco. Sin embargo, es muchísimo más sencillo apuntar a algo en específico que aceptar nuestras fallas como familia, padres, hermanos, políticos y en general personas. Es más sencillo culpar a la música sobre la situación del país que aceptar nuestros errores y aceptar que esta situación, principalmente, es un fallo del Estado. Lo vemos con el problema de las armas y los videojuegos en Estados Unidos. El poder de la opinión, sobre todo la que viene de las estructuras con mayor poder genera un tipo de bola de nieve que provoca que las demás personas compartan la postura.
 
Para finalizar, quisiera mencionar la teoría de la bola de nieve propuesta de igual manera por Elisabeth Noelle-Neumann donde plantea que las personas tienden a tener una tendencia natural a querer encajar y ser aceptadas por la mayoría. Esta teoría va de la mano con el Espiral del silencio, ya que mientras la primera nos habla sobre la necesidad de encajar en lo que dice la mayoría. La segunda nos plantea un miedo al aislamiento social, por consiguiente solemos cambiar nuestra opinión. Una opinión minoritaria se siente cada vez más aislada y silenciada a medida que la opinión mayoritaria se hace más evidente, similar a una bola de nieve que se hace más grande al rodar cuesta abajo. Por lo que al ver que las personas no aprecian este género que se relaciona con una realidad palpable, cruda y cotidiana en México, buscan rechazarla, censurarla y evitarla a toda costa. Es más fácil ignorar lo que no nos gusta a solo desprestigiarlo y querer prohibirlo. Ni el mismísimo presidente Andrés Manuel se atrevió a tanto.

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