
Naces sin que te lo consulten, creces siendo formado o formada por expectativas y estándares que tu familia crea alrededor de ti, te imponen un dogma y tienes prohibido cuestionar, aunque sea lo más mínimo, te dan hogar, comida, vestimenta, recursos necesarios para vivir “cómodamente”, llegas a la adolescencia y es ahí donde empieza el verdadero despertar de tu conciencia, pero sigues creciendo, eventualmente terminas una prepa o bachillerato y ahora tienes que estudiar lo que tus padres quieren porque a visión de ellos, es “lo mejor para tu futuro”, pero, ¿Ellos saben realmente que es lo mejor para nosotros?
Es común encontrar personas que con el paso del tiempo mencionan que no viven feliz, que no está haciendo lo que aman, que dejaron pasar oportunidades por complacer a la familia, algo que es muy triste, pero también están aquellas personas que no hicieron caso a ser moldeados por sus padres, ellos quisieron ser ellos mismos, poder soñar, hacer y predicar lo que su perspectiva de vida les decía.
Cuando uno es joven y crece es imposible no discutir con nuestros padres por la religión, por la libertad que todo aquel ser humano quiere gozar, por la escuela e incluso por las preferencias de vida que uno quiere para sí mismo.
¿Estamos obligados a complacer en todo a nuestros papás? ¿Debemos amarlos y quererlos, aunque nos hayan hecho menos nuestros sueños? ¿Debo cambiar mi yo para caerles bien?
A todas estas preguntas, la respuesta es no y no estoy generalizando que todos vivimos el mismo caso, pero no podemos tampoco decir que todos tenemos una relación sana, ya sea con nuestros padres o con toda tu familia en general.
Siempre es bueno agradecer por la vida, ya que es un presente único e irrepetible que innegablemente fue dado por tus padres, pero no estamos obligados a recibir malos tratos, a ser cuestionados por cómo queremos pensar, soñar, vestir, hablar y vivir.
En casos de riesgo, es bueno ser corregido porque nadie está exento de errores, pero qué fea es aquella vida donde quieres ser alguien, pero te amenazan con ser rechazado eternamente por tu misma sangre. ¿Es justo?
El ser humano tiende a ser muy meloso, a romantizar todo para ignorar que lo que realmente hace es soportar actitudes que no debería aguantar, tus padres te podrán decir que por ellos tienes mil privilegios o muchas cosas, pero esos chantajes no deben ser suficientes para poder evitar vivir una vida anhelada por uno mismo o misma.
No seamos parte del patrón generacional, si quieres ser tú mismo/a puedes hacerlo, vive sin odio a tus padres, pero también acepta que, hasta esas relaciones, si no funcionan o te dañan, deben ser cortadas por el bien propio, no le debes nada a nadie.