El Día del Huracán

La mentira que nunca acabará

Picture of Amigo Piedra

Amigo Piedra

En México, la política parece más un negocio lucrativo para unos pocos que un servicio público para el bienestar de la sociedad. Los partidos y políticos compiten no por quién puede mejorar la vida de la gente, sino por quién puede acumular más poder y riqueza personal.

Las promesas de campaña son mentiras disfrazadas. Una vez en el poder, los políticos entran en una red de corrupción y favoritismos que benefician a ellos y a sus allegados, mientras que la mayoría de la población sigue luchando por acceder a servicios básicos de calidad y oportunidades económicas.

Aunque los escándalos de corrupción se destapan, pocos son los responsables que realmente enfrentan consecuencias. La falta de rendición de cuentas permite que los políticos corruptos sigan enriqueciéndose a expensas del pueblo, sin temor a enfrentar la justicia.

Mientras tanto, los ciudadanos se ven atrapados en un ciclo de desconfianza y desesperanza. Cada nueva elección trae consigo la ilusión de un cambio, pero demasiadas veces se convierte en más de lo mismo: promesas vacías y decepción.

La realidad es que la política en México está lejos de ser un juego limpio. Es un sistema viciado que beneficia a unos pocos privilegiados mientras deja al resto de la población en el olvido. Es hora de que los ciudadanos exijan un cambio real, un cambio que ponga fin a esta triste realidad y que ponga el verdadero bienestar de la sociedad en el centro de la agenda política.

Comparte:

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *