
A través del anuncio dado por el jefe de Gobierno de la capital mexicana, Martí Batres Guadarrama, se ha comenzado a buscar una solución al problema de gentrificación por parte de las personas extranjeras que habitan colonias como la Condesa, Hipódromo, Cuauhtémoc, Hipódromo Condesa, Roma y Juárez, informó la escritora Elisa Villa Román, periodista de El País.
De acuerdo con Villa Román, el cambio planea surtir efecto en la Ley de Turismo al establecer un “padrón de anfitriones”, el cual será un requisito para que las apps y plataformas digitales puedan servir alojamiento a los ciudadanos y extranjeros que asistan a la Ciudad de México, poniendo de ejemplo Air BnB, donde se busca brindar certidumbre jurídica, seguridad y calidad a los anfitriones y usuarios de estos inmuebles, mientras que se prevé evitar la mercantilización masiva de unidades habitacionales al igual que eliminar “la competencia desleal” haciendo que solo se pueda tener un límite de tres inmuebles ofertados de esta forma por un mismo propietario.
Ahora, si bien es una buena legislación para no crear una dependencia a la disposición de departamentos o casas a través de las apps, en verdad no propone mucha solución al problema de gentrificación, puesto que la demanda más sonada por la ciudadanía ha sido el incremento del costo de la renta a sus viviendas debido a la llegada de gente proveniente de fuera del país, no acerca de ciertas aplicaciones o empresas que se encarguen de prestar domicilios momentáneamente.
La gentrificación ha llegado a afectar colonias tradicionales de la CDMX, a tal grado que un lugar inseguro a la perspectiva chilanga como lo es Tepito se ha convertido en un atractivo turístico, donde localidades que eran conocidas por ser completamente “de pueblo” ahora son de lo más moderno ante la vista de los arrendadores, y no gracias a una mejora de políticas públicas, sino a la llegada de gente foránea que cuenta con un gran valor adquisitivo.
Esta medida se vende como una solución a la gentrificación, pero en realidad se nota que es un plan hecho a medias que puede tener dos razones de ser: beneficiar la imagen del gobierno morenista de la CDMX rumbo a las elecciones o simplemente darse a conocer como una pantalla de humo para congelar de momento el tema, donde en cualquiera de los dos casos lastimosamente la gente seguirá perdiendo sus hogares y teniéndose que desplazar a otros estados para buscar la vida que antes ya habían logrado consolidar.