Unos 2,2 millones de personas estudian en el sistema universitario público, elegido por el 80% de los estudiantes frente a las instituciones privadas, en un país con casi la mitad de su población de 47 millones de personas en la pobreza. La semana pasada, varios edificios dependientes de la UBA debieron racionar el uso de elevadores, apagar luces en espacios comunes, limitar los horarios de bibliotecas, reducir el uso de agua caliente y limitar programas de extensión universitaria, como parte de las medidas de emergencia. La facultad de Medicina funcionó a media luz, con aulas y pasillos en penumbras, y elevadores limitados al uso de personas con movilidad reducida (información obtenida de
Primicias.com). El panorama social, cultural, educativo y cualquiera en general en Argentina se ha encontrado bastante tropezado actualmente. Desde la toma de presidencia de Milei Argentina no ha encontrado otra cosa que ir en picada. Parece ser que este año será peor que el anterior y solo queda la esperanza de que algún día todo mejore. Es triste ver que la educación siendo un pilar tan importante para una sociedad sea reducida a solo una empresa a la que reducir su presupuesto.