
“Un hombre sin un voto es un hombre sin protección.”- LYNDON BAINES JOHNSON.
En el clima político actual, la importancia de votar es incuestionable. El sufragio no es sólo un acto del Estado; Es la herramienta más importante de la sociedad, la influencia del destino, el control de las instituciones y las políticas públicas.
Con sus orígenes en la antigua democracia griega, el concepto de Estado está intrínsecamente vinculado al ejercicio del derecho de voto. El derecho al voto se considera hoy uno de los pilares fundamentales de un sistema democrático, que garantiza la participación activa de las personas en las decisiones que afectan sus vidas.
Votar no es sólo una expresión de elección política, sino también una obligación moral y una responsabilidad cívica. Contribuimos al funcionamiento de las instituciones democráticas y al mantenimiento del Estado de derecho. De esta forma, todos aportamos un granito de arena para una sociedad más justa e inclusiva.
En este sentido, el voto es también una herramienta de cambio y desarrollo. Esto permite a los ciudadanos elegir a los representantes que consideren que pueden implementar mejor políticas que reflejen sus valores e intereses. Es más, el acto de votar promueve la idea de gobernantes. Esto se debe a que los líderes deben responder ante los votantes y justificar sus acciones basándose en los mandatos que reciben de los votantes.
Pero votar no sólo es importante para elegir líderes. También se repite en la legitimidad y estabilidad de las instituciones democráticas. La participación activa de los ciudadanos en el proceso electoral fortalece la confianza en las instituciones y promueve una sociedad pacífica en el aire. Por el contrario, la impaciencia y la abstinencia pueden socavar la legitimidad institucional y brindar espacio para la disidencia y el autoritarismo.
Cabe señalar que el derecho al voto no es un privilegio universal. En muchas partes del mundo, millones de personas todavía luchan por obtener este derecho básico debido a restricciones legales, discriminación y falta de acceso a la información. Por tanto, es necesario que quienes disfrutan de este derecho lo ejerzan consciente y conscientemente y se solidaricen con quienes no tienen voz.
En tiempos de crisis y desafíos globales que enfrentamos actualmente, la votación adquiere mayor importancia. La pandemia de COVID-19 está poniendo a prueba la capacidad de respuesta de nuestros sistemas políticos y sociales, lo que demuestra la necesidad de un liderazgo fuerte y una política eficaz. En este contexto, la votación se convierte en una poderosa herramienta para impulsar el cambio y la recuperación.
En otras palabras, votar no es el único acto fundamental de la democracia. Representa la voluntad del pueblo y es la base de nuestra legitimidad y estabilidad políticas. Ejercer el derecho al voto no es sólo un deber cívico, sino también una especie de empoderamiento y compromiso con el futuro de la sociedad.
Imagen recuperada de:AD Noticia.