El eco de las ideas.

El tiempo que le queda a la sociedad.

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Pocas de las ocasión se habla de la realidad que empezamos a vivir desde hace ya unos breves años, donde la sociedad impacta dentro de la manera en la que evoluciona el planta, desde la tecnología, la ideología y sobre todo el ambiente; todos los días poco a poco vivimos cambios fundamentales, desde tener teléfonos inteligentes, el depender de redes sociales, internet y luz o incluso el ser y querer la cosas de manera inmediata, pocas veces queremos sentarnos a leer un libro o queremos ver una película, porque esto conlleva tiempo y la realidad actual es más líquida; pero, ¿en qué momento hablamos del sistema ambiental? Como se ve, podemos hablar de otros sectores, pero no nos quedamos a pensar en la manera en la que se encuentra el clima, el ecosistema y el agua.
 
¿Alguna vez analizaste cómo nuestro planeta se empezó a secar? Desde hace un poco más de tres años se empezaron a vivir cuestiones de clima extremas, claramente desde 2020 que se dio el fenómeno de la niña llego la sequia que día con día empezó a afectar en aspectos tanto de cultivo como de ganadería y en efecto, hemos vivido día a día el empeoramiento ambiental, pero ¿por qué no se habla de esto? La realidad es que estamos tan acostumbrados a pensar “en algún momento se pasa, todavía hay agua, no se va acabar el planeta” pero poco a poco nos encontramos terminando y finalizando con cada uno de los recursos de los cuales dependemos todos los seres vivos.
 
La situación es tan crítica que José Luis Luege, ex titular de la Conagua, considera que la Secretaría de Gobernación y el SMN deben declarar emergencia y apoyar con recursos a los municipios afectados. Al 13 de enero de 2024, 210 presas tenían un almacenamiento total de 66,508 millones de metros cúbicos de agua, 26% por debajo del promedio registrado en la misma fecha de otros años.
 
Y es que incluso por medio de una investigación el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático. Que realizó Constantino González (2024), comentaba que ya está siendo un calentamiento global constante y que cada vez son más los días secos en México, aumentan los periodos sin lluvias, sobre todo en el norte del país, además hay lugares con mayores lapsos de ausencia de agua y se está pronosticando que se reduzca un 20 % la precipitación a nivel regional”, indica el especialista.
 
La vida dentro del planeta poco a poco se ira esfumando, porque no podremos sobrevivir con la escasez de agua, con los niveles altos de calor y sobre todo de las pocas acciones que toma la humanidad dentro del tema, es momento de dejar el teléfono y contribuir a la única casa que se tiene, porque para entonces, el tiempo dentro del planeta ya empieza a estar contado.
 
 
 
 
 

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El Día del Huracán

El tiempo que le queda a la sociedad.

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Amigo Piedra

En medio del caos político y la desilusión generalizada, surge una pregunta inevitable: ¿cómo podemos cambiar el rumbo de nuestro país? La respuesta puede encontrarse mirando hacia adentro, hacia cada individuo que conforma esta sociedad.

 

Es tentador culpar exclusivamente al gobierno por todos nuestros males, pero la verdad es que el cambio real comienza en el corazón y la mente de cada ciudadano. Porque, ¿de qué sirve tener al mejor presidente si nosotros, como sociedad, no estamos dispuestos a hacer nuestra parte?

 

En primer lugar, necesitamos un cambio de mentalidad. Debemos dejar atrás la apatía y el conformismo, y abrazar la responsabilidad individual y colectiva de construir un mejor país. Esto implica educarnos, informarnos y participar activamente en la vida política y social de nuestra comunidad.

 

La lucha contra la corrupción y la impunidad no es solo tarea del gobierno, sino de cada uno de nosotros. Debemos rechazar activamente cualquier forma de corrupción en nuestra vida diaria y exigir transparencia y rendición de cuentas en todas las instancias de poder.

 

Además, es fundamental fomentar los valores de la honestidad, la solidaridad y el respeto en nuestras interacciones cotidianas. Construir una sociedad más justa y equitativa no es tarea fácil, pero cada acto de bondad y compasión contribuye a tejer el tejido social más fuerte.

 

Por otro lado, el combate a la delincuencia y la mejora de la economía no pueden lograrse únicamente a través de políticas gubernamentales. Necesitamos un compromiso colectivo para crear oportunidades reales para todos, especialmente para aquellos que han sido marginados y olvidados.

 

Esto implica apoyar el emprendimiento local, promover la educación y la capacitación laboral, y trabajar juntos para construir comunidades más seguras y prósperas. Solo así podremos romper el ciclo de pobreza y violencia que ha aquejado a nuestro país durante demasiado tiempo.

 

El cambio en México no vendrá de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba. Depende de cada uno de nosotros asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos y trabajar juntos para construir el país que queremos para nosotros y para las futuras generaciones. El verdadero poder siempre ha estado en nuestras manos, solo tenemos que tener el coraje y la determinación para ejercerlo.

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