
Star Wars ha sido desde su salida una saga que ha revolucionado desde que salió; sus efetos visuales, hasta sus historias y narrativas en las décadas de los años 70s y 80s. Disney llegaría con una nueva propuesta que consistía en una trilogía que continuara la saga después de casi 15 años de no aparecer en la pantalla grande.
Los cines estallaban el 17 de diciembre del 2015, cuando la primera parte de la nueva trilogía veía su estreno. Las críticas se verían divididas. Estaban los nostálgicos que la disfrutaron por el mero hecho de recordar y estaban los que esperaban ver algo diferente. Para mala suerte de todos, las siguientes 2 películas no solucionarían los probll episodio VII, solo empeorarían la situación, pues serían aún peores.
¿Realmente es una mala trilogía? Sí, es una mala trilogía, pero ¿qué la hace tan mala? La compra de Disney hacia Star Wars pintaba desde el principio como una jugada ambiciosa y lucrativa, que solo se realizó por la mina de oro que representaba la franquicia completa. Provocando así que los ejecutivos no supieran lidiar con las decisiones prudentes en el control de toda una marca. Borrando literalmente un universo ya prestablecido (universo expandido) y proponiendo uno nuevo, que si bien propiciaba destellos de frescura, caía en la sombra de sus precursoras, repitiendo papeles y forzando nuevos reglamentos sociales, quedando como simples historias huecas sin un relleno que se sintiera real u orgánico.
No olvidemos mencionar la infinidad de problemas que existieron en la preproducción y en el cambio de directores y guionistas entre las tres películas, pasando de J.J Abrams a Rian Johnson y de regreso. Sin embargo, las secuelas fueron un deleite fotográfico, visual y sonoro, haciendo presencia en eventos como la premiación de la academia, aparte fungieron como un imán para que las nuevas generaciones conocieran una saga con más de 30 años de antigüedad, pues al final del día, si bien no fueron buenas películas, si revivieron una saga estancada en la nostalgia, pues dieron paso para que los productores se arriesgaran a realizar productos como “The Mandalorian” y Star Wars emigrara a plataformas de streaming.
Star Wars al día de hoy se mantiene vivo y no parece que los ejecutivos quieran detener la producción de películas o series. Algo que hay que mencionar, es que al igual que Marvel, la saga inicia un proceso de desgaste en la audiencia.