El eco de las ideas.

¿De verdad se leen los libros de literatura?

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Nadie dijo que leer sería sencillo, sin embargo, hay tanto que leer, aprender y entender, desde los libros de literatura clásica, las novelas, cuentos, etc. Pero realmente las nuevas generaciones van desvaneciendo el interés de poder realizar una buena lectura, ¿por qué se deja de leer? Pocas de las ocasiones, somos capaces de querer leer un libro que te dejan en la escuela por interés propio, ¿o si? ¿De verdad te sentaste a leer un libro completo que te dejaron en la escuela?
 
La realidad actual es que nuestro interés no está en cosas que requieran de mucho tiempo, preferimos lo inmediato y lo instantáneo, porque leer un libro y más que no genera interés es como forzar a un niño a comer papilla cuando solo quiere una paleta, no genera gusto y ni siquiera compromiso de querer hacerlo.
 
Incluso dentro de investigaciones se muestra los cambios que ha tenido el poder hacerlo, ya nos interesa de una manera más impactante el estar dentro de redes, viendo videos, fotos, entre otras cosas, pero porque lo tenemos a la mano o incluso solamente nos mantiene entretenidos.
Como mencionaba Toñi Fernández en un estudio de jóvenes de bachillerato en 2023: que simplemente no hay más que escuchar a quienes hoy cursan por ejemplo segundo de Bachillerato y preguntar a un grupo de jóvenes que responden empezando frases y dejando que una compañera las termine por ellas o… hablando a la vez: «antes de pequeños leíamos libros todas las semanas, pero ahora nos mandan leer libros y ya nadie se los lee.
Es algo que se pierde, como si no escribes en dos años, pues te pierdes».
 
El poder leer parece que no es parte de las generaciones, porque es frustrante y ni siquiera los mantiene centrados una lectura de 2 páginas, porque es más fácil poder encontrar un video de ello, que querer decir: yo quiero leerlo; porque las nuevas generaciones simplemente no ven a la lectura como parte fundamental de aprendizaje y es que, la tecnología a dado la puerta de tener una herramienta que nos brinda todo con un simple clic, pero ¿y los libros? Han quedado poco a poco en un mundo en donde pocos quieren ese acceso o simplemente no quieren ni verlos.

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El Día del Huracán

¿De verdad se leen los libros de literatura?

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Amigo Piedra

En medio del caos político y la desilusión generalizada, surge una pregunta inevitable: ¿cómo podemos cambiar el rumbo de nuestro país? La respuesta puede encontrarse mirando hacia adentro, hacia cada individuo que conforma esta sociedad.

 

Es tentador culpar exclusivamente al gobierno por todos nuestros males, pero la verdad es que el cambio real comienza en el corazón y la mente de cada ciudadano. Porque, ¿de qué sirve tener al mejor presidente si nosotros, como sociedad, no estamos dispuestos a hacer nuestra parte?

 

En primer lugar, necesitamos un cambio de mentalidad. Debemos dejar atrás la apatía y el conformismo, y abrazar la responsabilidad individual y colectiva de construir un mejor país. Esto implica educarnos, informarnos y participar activamente en la vida política y social de nuestra comunidad.

 

La lucha contra la corrupción y la impunidad no es solo tarea del gobierno, sino de cada uno de nosotros. Debemos rechazar activamente cualquier forma de corrupción en nuestra vida diaria y exigir transparencia y rendición de cuentas en todas las instancias de poder.

 

Además, es fundamental fomentar los valores de la honestidad, la solidaridad y el respeto en nuestras interacciones cotidianas. Construir una sociedad más justa y equitativa no es tarea fácil, pero cada acto de bondad y compasión contribuye a tejer el tejido social más fuerte.

 

Por otro lado, el combate a la delincuencia y la mejora de la economía no pueden lograrse únicamente a través de políticas gubernamentales. Necesitamos un compromiso colectivo para crear oportunidades reales para todos, especialmente para aquellos que han sido marginados y olvidados.

 

Esto implica apoyar el emprendimiento local, promover la educación y la capacitación laboral, y trabajar juntos para construir comunidades más seguras y prósperas. Solo así podremos romper el ciclo de pobreza y violencia que ha aquejado a nuestro país durante demasiado tiempo.

 

El cambio en México no vendrá de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba. Depende de cada uno de nosotros asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos y trabajar juntos para construir el país que queremos para nosotros y para las futuras generaciones. El verdadero poder siempre ha estado en nuestras manos, solo tenemos que tener el coraje y la determinación para ejercerlo.

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