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Corridos y la “nueva vida”

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Abraham Uriel

En la escena musical actual, los corridos tumbados se han convertido en un fenómeno cultural que trata de la fascinación por la vida «chida», llena de lujo, marcas exclusivas y una actitud relajada.

Los corridos tumbados no son sólo un género musical, sino una estética que se destaca en su vestimenta, lenguaje y actitud. Los artistas de este género se caracterizan por tener marcas caras, tatuajes y un lenguaje lleno de «spanglish».

Los corridos tumbados muestran una vida de lujo, con carros deportivos y fiestas bélicas. Esto nos aporta lujo, que puede verse como un reflejo del deseo de algunos segmentos de la población de buscar una vida mejor.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Algunos «críticos» señalan que este tipo de música nos lleva a estereotipos negativos y promueve valores materialistas. Además, se ha criticado la cosificación de las mujeres que se ve a menudo en los vídeos musicales.

Más allá de su apariencia lujosa, algunos artistas del género exploran cuestiones sociales como la pobreza, la violencia y la discriminación. Sus letras pueden leerse como una crítica a la desigualdad social y una búsqueda de oportunidades para salir adelante.

Los defensores del género sostienen que los corridos tumbados son una forma de expresión cultural que refleja las experiencias y aspiraciones de comunidades marginadas. Algunos creen que la música debería estar sin censura y que los artistas deberían tener libertad para expresar sus ideas, aunque sean controvertidas.

Es importante recordar que la música es una forma de arte y, como historia, puede interpretarse de diferentes maneras. Para algunos puede ser una expresión cultural legítima, mientras que para otros puede ser una apología de la violencia o la discriminación.

Cada uno debería escuchar música de manera crítica y eliminar de ella sus propios juicios morales. Los artistas no están hechos para educar infancias de padres ausentes, porque solo eso explicaría cómo es que niños menores de edad escuchan artistas como Peso Pluma y Natanael Cano, dando como resultado este aspiracionísmo, el anhelo de una vida de ensueño como la que se muestra en los videos musicales. Un debate es la educación que se les adjudica a los artistas solo por el hecho de ser “famosos”.

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