
De acuerdo con la redacción de Erika Rosete, periodista y escritora de El País, la Cámara de Senadores aprobó la reforma al Código Penal y a la Ley General de Salud, para prohibir y sancionar los Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (Ecosig), o mejor conocido como “terapias de conversión”
Estas terapias fueron catalogadas como torturas debido a que, con el fin de que una persona fuera heterosexual, se obligaba a la víctima a cambiar su identidad sexual a través de violencia física, verbal y psicológica, sin llegar a pensar en sus deseos o sentir.
La multa por hacer o financiar este tipo de hechos va desde los 100 mil hasta los 200 mil pesos, además de dos a seis años de cárcel, y en caso de que la víctima fuera menor de 18 años, adulto mayor o sufra de alguna discapacidad, o el agresor tuviera una relación laboral, escolar, doméstica, médica o de algún tipo de subordinación, estas sentencias podrían incrementarse al doble.
En la opinión de este columnista, la prohibición de estas “Terapias” son un avance gigantesco en la protección de los derechos humanos del colectivo LGBTIQ+, quienes ya de por sí viven en una discriminación constante solamente por expresar tal y como son, donde los grupos religiosos los catalogan de antinatural cuando lo único que hacen es amar a quienes su corazón dicta, pues el sentimiento de cariño, pasión y confianza no conoce vestimenta, físico o mentalidad, siendo esta la verdadera naturaleza del hombre.
En palabras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en su investigación de 2022, México cuenta con cinco millones de personas que se reconocen como parte del colectivo mencionado, y es increíble que 32.1% de las personas sufran actualmente de discriminación, y es más increíble que 87 personas hayan muerto solamente por su identidad de género.
A México le falta aún mucho por evolucionar para poder tener una sociedad que respete las diferencias que se tienen entre todos, sin embargo, este es un pequeño paso para golpear a la cultura sexista y machista del país, pues en lo que la escuela se encarga de hacer llegar a las nuevas generaciones el mensaje de “todos somos iguales”, la ley se encargara de hacerlo llevar a las más viejas que no aprendan a respetar al prójimo.