Club de arte

Filosofando ando

Tras conocer tantas formas de arte podemos retomar un concepto bastante popular, “filosofar” que se refiere, claro, a llevar a cabo un proceso filosófico, es decir, a pensar, meditar y buscar conocimientos, respuestas, y quizá en el camino encontrar muchas más interrogantes de las que creíamos posibles.

Pues bien, si nos ponemos a pensar en la cantidad de veces que hemos “filosofado” estaríamos haciéndolo de nuevo, y si es que podemos decir que no hemos filosofado jamás entonces hay que poner en marcha un plan urgente para conseguir expandir nuestra mente y aventurarnos a ver más allá.

«Ver más allá» es de eso que se trata. Uno no filosofa de manera natural, aunque el instinto asi nos lo dictase, y es que, el modo de vida acelerado que el ser humano ha creado para si mismo, le ha arrebatado en gran cantidad la libertad de dirigir sus pensamientos a una causa en concreto y a nada más. Lo que nos hace topar con conceptos como el “ser” y el “estar” pero de ello hablaremos después. Primero lo primero; Lo que antes era un impulso natural del hombre, hoy se ha convertido en un lujo. Si, un lujo. Ver más allá es complicado cuando acá presionan las responsabilidades, obligaciones, compromisos, deudas y/o contratos. Conforme más seria se torna nuestra vida menos capaz somos de ver la realidad como queremos, cosa que muchas veces termina por dañar nuestras emociones y eventualmente nuestra salud.

Filosofar no es solo una actividad que alimenta el pensamiento, también alimenta nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestras ganas de vivir.
La escasez filosófica, creo yo, es en parte la culpable de que los pacientes psiquiátricos aumenten en cantidad y disminuya la edad a la que comienzan un tratamiento, lo que no es necesariamente malo, después de todo la terapia nos ayuda a mantenernos sanos, por medio de la filosofía, si, en un grado diferente, pero a fin de cuentas la terapia nos empuja a cuestionar nuestras decisiones, influencias, direcciones y deseos en la vida.

Alguien me dijo una vez que admiraba mi capacidad para asombrarme y disfrutar de tantas cosas aun cuando ya no era una niña, ella no lo supo en su momento, pero todos los días recuerdo sus palabras y las implemento en mi filosofar cotidiano, lo que me hace la vida mucho más llevadera, en ese entonces filosofaba sin querer, y puedo decir que hacerlo conscientemente es mucho más fructífero, porque de ese modo soy capaz de darme cuenta de mi hilo de pensamiento, de mis emociones; filosofar nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, y, retomando las palabras del estratega Sun Tzu “Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo” y es que, somos la única persona con la que pasaremos toda nuestra vida, ¿Cómo podemos dejar a la deriva tanta información sobre nosotros mismos? ¿Cómo le restamos importancia a nuestros pensamientos y deseos si a final de cuenta estos deberían ser el motor de nuestra vida?
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Mariela Jimena Aguilar Castro

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