Cuervo Verde

De IDA y vuelta la garza sin alas

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Nube de Luna

En la sociedad joven de Hidalgo aún resuena aquel eco de la desgracia ocurrida el 19 de septiembre de 2023 en las instalaciones de Abasolo, pertenecientes a la máxima casa de estudios hidalguense, aún se escucha el movimiento estudiantil que logro la toma de siete planteles escolares en diversos puntos del estado, pero ¿A dónde nos terminaron llevando aquellas decisiones?

Si nos ponemos a pensar de manera crítica, el grupo Rebel-Arte no ocasiono ningún impacto ante el alumnado más que claramente dividirlo más que nunca, quien diría que Gilles Lipovetsky habría hecho una premonición acerca de la caída de esta situación sin haber conocido a sus participantes ni sus circunstancias, ¿Qué cómo lo hizo? Mediante el entendimiento de lo que él llamó “proceso de personalización”.

De acuerdo con su libro “La era del vacío”, el autor explica que la sociedad actual se maneja de manera individualista, pues los valores en pro del colectivo murieron al explotar el final de la segunda guerra mundial, por lo que las personas viven en el aquí y en el ahora, viven preocupándose por sus propios intereses sin importarles cómo ayudar al prójimo, naciendo así unas necesidades tan específicas para ciertos grupos que al final, aunque pertenezcan a un mismo ideal, jamás podrán ponerse de acuerdo.

Con la analogía de un rociador, Lipovetsky entiende que al presionar aquel utensilio se diluiría el líquido del envase en varios pequeños puntos, al presionar el rociador llamado “Paro Estudiantil” se descubriría que cada plantel tenía necesidades distintas: en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) no había problemática alguna con sus directivos, sino que buscaban parar el autoritarismo del profesorado, en cambio, en el Instituto de Ciencias de la Salud (ICSA) se llegó a buscar la destitución de su director, ya que se imponían las prácticas de medicina de acuerdo a favoritismos o tratos extraoficiales (según relataron los alumnos), y si agregamos como el Instituto de Artes (IA) necesitaba urgentemente ser el foco de atención, pues ellos habían iniciado el acontecimiento, notábamos como la convivencia de los dirigentes de cada instituto jamás estarían bajo la misma línea.

No hizo falta más que una reunión entre paristas y autoridades universitarias para que el alumnado se separara, pues el dirigente del IA al no recibir una disculpa de primera mano levantaría la mesa de trabajo condenando a los demás institutos a no llegar a sus puntos del pliego, qué acto tan más egoísta fue que las necesidades de uno solo afectaran a los otros seis, dando así la razón a Lipovetsky con su atomizador: los planteles se preocuparon por sus necesidades individualistas haciendo que el colectivo no avanzara, solo se necesitó el paso de una semana para que cada plantel comenzara con su propia mesa de trabajo y su propio pliego petitorio, ICSHu levantándose primero ocasionando un efecto domino el cual determino que el poder había ganado: los alumnos habían matado su propia oportunidad de cambio.

Ahora si a mí me preguntaran, este tipo de movimientos no se repetirán tan siquiera en los cuatro siguientes años dentro de la entidad, pues los universitarios ya no confían ni en sus iguales y, mínimo, tendrá que graduarse la generación 2023 para poder olvidar la decepción que fue haber luchado por una mejor educación para terminar siendo un títere en una pelea de egos, para terminar siendo un objeto que tendría que resistir solamente porque un dirigente lo ordenaba, para terminar siendo una garza sin alas.

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