Juguemos con pistolas, a disparar a todas las personas, en donde yo sea el jefe y tu mi fiel creyente, yendo por las calles prometiendo poderío a través de la gran fuerza de ser un narco niño… ¿Raro de leer, no? Así es al tocar el tema de los niños actuales que anhelan ser parte de un crimen organizado.
Este tema había pasado desapercibido por mi entorno, hasta que se empezó a charlar tanto de esto que quise de la misma forma dar un panorama desde mi perspectiva, en donde no juzgaré la “cultura” que abunda en México o…eso dicen. Mi punto central es ¿Por qué siguen consumiendo las pequeñas generaciones, contenidos que no son apropiados para su edad debido a la falta de lógica que van desarrollando?
El apogeo de los corridos fue en los últimos años del Porfiriato, y aunque perdieron fuerza con la aparición de los nuevos medios de comunicación y la Guerra Cristera, en el siglo actual retomaron fuerza, que según Víctor Uribe Aviña en su publicación web (2017) se incorpora un nuevo lenguaje, en donde se habla del narcotráfico, drogas, riquezas, etcétera, que tiene como fin el representar o contar lo que sucede en la vida de una persona o de un lugar en particular (en este caso el país México).
Es importante mencionar este dato, porque nos lleva a entender que realmente los corridos no son algo que apenas surgió, sino que ya existían, solo que los temas expuestos están hacia otra dirección en esta actualidad, pero como dije, no profundizaré en ello.
Puede que todo parezca solo un tema de “paranoia”, pero las estadísticas no mienten, en BBC News (2022) muestran las cifras de 35.000 y 46.000 de los niños y adolescentes que tienen un vínculo con el crimen organizado, y es aquí en donde mencionaré una frase muy conocida “la realidad supera a la ficción”, es decir, creemos que es algo que simplemente podría pasar, pero no, realmente esta sucediendo, consumimos, aspiramos y luego lo buscamos tener, así funciona el humano en cualquier deseo.
En lugar de que las infancias aspiren a apretar un gatillo y matar, quienes realmente están disparando son los encargados de los infantes llevándolos a su propio camino de la muerte, ni siquiera son los contenidos, porque esos existen y en gran diversidad, es como influimos a que los consuman y decidan que eso sea lo único por lo que deban guiarse.
El problema no son los narcocorridos, ni los contenidos en relación al narco, es lo permisivo de acceder a ellos a una temprana edad en donde su única exploración terminará siendo ese mundo del que se habla; un teléfono no ayuda del todo a mantener a las infancias en tranquilidad, también puede distraerlas de la racionalidad.