IDEAS NOCTURNAS

¿»Los juegos del hambre» son un reflejo de la realidad?

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Fernanda Diaz Durán

La saga de «Los Juegos del Hambre» de Suzanne Collins, aunque situada en un futuro distópico ficticio, refleja sorprendentes similitudes con la realidad actual del mundo. Al igual que en Panem, nuestra sociedad está marcada por desigualdades económicas y sociales. La brecha entre la riqueza excesiva y la pobreza es notoria, con élites disfrutando de lujos, mientras que muchos luchan por sobrevivir en condiciones precarias.

Y así como Katniss Everdeen se convierte en un símbolo de resistencia en Panem, en México también vemos figuras que emergen como esperanza de un mundo mejor. Los activistas  y defensores de los derechos humanos, nos recuerdan que el cambio comienza con la acción ante la injusticia. Sin embargo, esto también conlleva un peligro para su integridad, pues tanto en la realidad como la ficción, defender a los más vulnerables, es un precio que se paga con la muerte.

Otra característica destacada en la saga es la manipulación mediática, situación que también podemos ver en la realidad. La distorsión de la verdad y la creación de narrativas manipuladas son comunes para controlar a la población y mantener el status quo.  Por ello, es importante reflexionar sobre los medios que consumimos y la importancia de buscar puntos de vista diferentes, que el establecido por el poder.

Pero más allá de las circunstancias ficticias de Panem, «Los Juegos del Hambre» nos plantean preguntas interesantes sobre la moralidad en tiempos de crisis. En un país como México, donde la corrupción y la impunidad son desafíos latentes, las preguntas como ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para sobrevivir? ¿Y cómo podemos mantener nuestra humanidad en situaciones de presión? Quedan sobre la mesa.

Esta historia, a pesar de ser ficticia, nos hace reflexionar sobre luchar contra la desigualdad social y a resistir la manipulación de aquellos que buscan mantener el poder a expensas del bienestar de la mayoría.

 

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